martes, 2 de junio de 2009

La Casa de Ganaderos de Zaragoza



La mayoría de las ciudades que han logrado mantenerse durante períodos extensos en una posición de preeminencia con respecto a su entorno han recibido alguna vez reproches por no haber conservado elementos del patrimonio cultural que, con el paso de los siglos, se perdieron sin que nadie hiciera nada.

Por regla general, las grandes urbes han sido más destructivas que las localidades modestas.

En el ejemplo de Zaragoza, es llamativo que la ciudad que conocemos se parezca tan poco a la colonia romana que fue en origen.

También de la misma forma, los sucesivos embates de las modas de cada momento modelaron costumbres, alteraron códigos tradicionales y erosionaron instituciones hasta su desaparición.

La Casa de Ganaderos de Zaragoza nació a principios del siglo XIII.

A la Casa de Ganaderos correspondía estipular en qué condiciones debía organizarse la explotación pecuaria.

Además, las funciones de la organización no se quedaban ahí, ya que, también desde su origen, se ocupaba directamente de la jurisdicción civil y criminal entre sus miembros.

La cabeza visible era el Justicia de Ganaderos, que era elegido cada cuatro años por los miembros de la organización.

El culmen del poder del Justicia data del siglo XVI, momento en el que se redactaron nuevas ordenaciones y pudo ejercer corte de manera itinerante en todos aquellos puntos donde hubieran sufrido ataques los ganaderos.

En la actualidad, la institución es una cooperativa del sector ovino, con una destacada presencia en la Denominación de Origen Ternasco de Aragón.

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